Surfear el cuerpo
- telescoagustina

- 28 feb
- 2 Min. de lectura
Una práctica de escáner corporal para volver al presente
Hay momentos en los que la mente se llena de ruido.
Pensamientos que anticipan, que recuerdan, que analizan sin descanso.
En esos momentos solemos intentar resolver todo desde la cabeza.
Pero muchas veces lo que necesitamos no es pensar más, sino sentir con más conciencia.
“Surfear el cuerpo” es una práctica sencilla de mindfulness que nos invita a llevar la atención al cuerpo, recorriéndolo lentamente, como si nuestra conciencia fuera una ola suave que lo va atravesando.
No buscamos cambiar nada.
No buscamos relajarnos a la fuerza.
Solo aprender a estar con lo que hay.
¿Por qué esta práctica ayuda?
Cuando vivimos ansiedad, estrés o sobrecarga, el sistema nervioso se activa como si hubiera una amenaza. La mente se acelera y el cuerpo se prepara para reaccionar.
El escáner corporal nos ayuda a hacer algo diferente: notar sin reaccionar automáticamente.
Al llevar atención consciente a las sensaciones físicas:
Favorecemos la activación del sistema nervioso parasimpático (el estado de descanso y regulación).
Desarrollamos interocepción, es decir, la capacidad de percibir lo que sucede dentro del cuerpo.
Aprendemos a reconocer señales tempranas de tensión antes de que escalen.
En lugar de luchar contra la experiencia, empezamos a relacionarnos con ella con curiosidad y amabilidad. Y eso, en sí mismo, ya regula.
Cómo practicar “Surfear el cuerpo”
Puedes hacerlo sentadx o acostadx.
Si te resulta cómodo, cierra los ojos.
Toma una respiración suave. No necesitas modificarla, solo notarla.
Ahora imagina que tu atención comienza en los pies.
¿Qué sensaciones hay allí?
¿Contacto con el suelo?
¿Temperatura?
¿Tensión?
¿Nada en particular?
No busques sensaciones especiales. Solo observa.
Lentamente lleva la atención a las piernas…
luego a la pelvis…
al abdomen…
al pecho…
a los hombros…
a los brazos y manos…
al cuello…
al rostro…
a la cabeza.
Si encuentras tensión, no la fuerces a irse.
Si aparece una emoción, permítele estar.
Si la mente se distrae, simplemente regresa al punto del cuerpo donde estabas.
Estás aprendiendo a surfear la experiencia, no a controlarla.
Puedes dedicarle entre 5 y 15 minutos.
Un recordatorio importante
No siempre te sentirás relajadx después.
A veces lo que aparece es cansancio.
A veces tristeza.
A veces alivio.
Todo es válido.
Esta práctica no se trata de “sentirse bien”.
Se trata de desarrollar presencia y una relación más amable contigo.
Y como toda ola, incluso lo intenso… pasa.
Con amor, Agus.



Comentarios