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Jugar también es cuidar tu mente

Foto del escritor: telescoagustina
telescoagustina
6 ago
5 min de lectura

Mantener la mente activa también es una forma de cuidarte.


Nuestra mente necesita descanso, movimiento y estimulación, igual que nuestro cuerpo.

Incorporar pequeños ejercicios cognitivos en la vida diaria ayuda a mantener activas funciones como la atención, la memoria, el lenguaje y el razonamiento, al tiempo que favorece momentos de calma y conexión con el presente.


El Juego Cognitivo es una práctica de bienestar que utiliza dinámicas lúdicas para estimular las funciones cognitivas mientras favorece la atención plena, la regulación emocional y el disfrute. No se trata de entrenar para obtener un rendimiento perfecto, sino de ofrecer al cerebro experiencias variadas que favorezcan una mente activa desde la curiosidad, la calma y el placer de jugar.


Cada pequeño ejercicio es una oportunidad para fortalecer la mente con amabilidad y sin exigencias.


¿Por qué pueden ayudarte los juegos cognitivos en momentos de estrés?


Aunque los juegos cognitivos son especialmente útiles en momentos de activación emocional, también pueden incorporarse como una práctica cotidiana para estimular la mente, favorecer la concentración y promover el bienestar general.


Cuando vivimos una situación que nos activa emocionalmente, nuestro cerebro tiende a centrar gran parte de sus recursos en detectar posibles amenazas. En ese estado, es habitual que aparezcan recuerdos, preocupaciones o pensamientos repetitivos relacionados con experiencias pasadas, lo que puede intensificar la sensación de malestar.


Los juegos cognitivos ayudan a redirigir la atención al ofrecer a la memoria de trabajo una tarea concreta y absorbente. Al concentrarse en una secuencia de números, una lista de palabras, un juego de categorías o un reto mental, la mente dispone de menos recursos para alimentar el ciclo de preocupación o 


Si al mismo tiempo acompañas el juego con una respiración lenta, un gesto de autocuidado o una técnica de regulación corporal, favoreces que tu sistema nervioso recupere progresivamente un estado de mayor calma y seguridad.


Nuestro cerebro interpreta el presente a partir de lo que ha aprendido y experimentado a lo largo de la vida. Por eso, cuando nos sentimos amenazados o estresados, puede reaccionar como si experiencias pasadas siguieran estando presentes. Los juegos cognitivos no eliminan esas respuestas, pero sí pueden convertirse en una herramienta sencilla para interrumpir ese proceso, recuperar el foco en el momento presente y facilitar una respuesta más consciente y equilibrada.


En momentos de estrés, un juego cognitivo no pretende distraerte de lo que sientes, sino ofrecer a tu mente un punto de apoyo desde el que recuperar la calma y responder con mayor claridad.


¿Qué beneficios puede aportar?


La práctica regular de actividades cognitivas puede contribuir a:

  • Favorecer la atención y la concentración.

  • Estimular la memoria y el aprendizaje.

  • Mejorar la flexibilidad mental y la creatividad.

  • Potenciar el lenguaje y la comunicación.

  • Promover momentos de calma y presencia.

  • Reducir la sensación de saturación mental mediante actividades enfocadas.


Estos ejercicios no sustituyen un tratamiento médico o psicológico cuando este es necesario, sino que constituyen una herramienta complementaria para el autocuidado.


¿Cuándo realizarlos?


No existe un momento perfecto. Lo importante es integrarlos de forma natural en la rutina diaria.


  • Al comenzar el día: activa la atención y prepara la mente.

  • Durante una pausa: recupera el foco y desconecta del piloto automático.

  • Después de una jornada intensa: libera la carga mental antes del descanso.

  • En momentos de estrés: centra la atención en una tarea concreta y favorece la regulación emocional.


Con dedicar entre 5 y 15 minutos al día es suficiente para convertir esta práctica en un hábito saludable.


Cuatro formas de estimular la mente

Los cuatro tipos principales de juegos cognitivos


1. Movimiento consciente


El movimiento también ejercita el cerebro.

  • Movimientos cruzados (mano derecha con rodilla izquierda y viceversa).

  • Dibujar un ocho en el aire con la mano.

  • Caminar prestando atención a la respiración y al apoyo de los pies.

  • Botar y lanzar una pelota de baloncesto imaginaria.

  • Subir y bajar escaleras de forma consciente.

  • Hacer rebotar piedras sobre el agua.


Estimula: coordinación, orientación espacial, atención y planificación motora.


2. Memoria y lenguaje


El lenguaje mantiene activa la capacidad de organizar y expresar el pensamiento.

  • Elaborar listas por categorías.

  • Recordar acontecimientos del día.

  • Inventar historias breves.

  • Describir una fotografía con el mayor número de detalles posible.

  • Jugar con categorías alfabéticas (por ejemplo, hacer una lista de la A a la Z de tantos nombres propios, seres vivos, artistas, escritores, músicos, frutas o verduras como puedas).

  • Decir los ingredientes de tu receta favorita.


Estimula: memoria semántica, memoria episódica, fluidez verbal y creatividad.


3. Retos numéricos


Los pequeños cálculos ayudan a mantener activo el razonamiento.

  • Contar hacia atrás de tres en tres.

  • Resolver operaciones sencillas mentalmente.

  • Buscar patrones en secuencias numéricas.

  • Contar algo que tengas a tu alrededor (los coches, los libros o las veces que tu perro mueve la cola).

  • Calcular cuántos días faltan para una fecha especial.


Estimula: memoria de trabajo, atención sostenida y razonamiento lógico.


4. Música y juegos de palabras


La música y el humor activan múltiples áreas cerebrales al mismo tiempo.

  • Completar letras de canciones conocidas.

  • Escoger una palabra e intentar encontrar todas las palabras que rimen con ella.

  • Hacer trabalenguas.

  • Encadenar palabras.


Estimula: memoria auditiva, lenguaje, velocidad de procesamiento y creatividad.


Cuando notes que una emoción comienza a intensificarse


  1. Observa lo que estás sintiendo sin intentar cambiarlo.

  2. Ponle una puntuación del 1 al 7 según la intensidad que percibas.

  3. Realiza unas respiraciones lentas o utiliza una técnica de tacto consciente.

  4. Elige un juego cognitivo que requiera atención y memoria de trabajo durante uno o dos minutos.

Por ejemplo:

Cierra los ojos e imagina que sostienes una pelota de baloncesto entre tus manos. Observa su peso, su textura, su tamaño e incluso su olor. Cuanto más real la imagines, mejor.

Ahora pícala cinco veces. Mientras la pelota sube y baja, cuenta mentalmente: uno, dos, tres, cuatro, cinco. Después, lánzala a la canasta.

Repite el mismo ejercicio con la otra mano, prestando atención a cada movimiento y contando nuevamente cada bote antes de lanzar la pelota.

  1. Al finalizar, vuelve a puntuar la intensidad de la emoción y observa si ha cambiado.


Nota: el objetivo del juego cognitivo no es dejar de sentir lo que estás viviendo, sino recuperar suficiente calma y claridad para responder de una manera más consciente. La emoción no desaparece; simplemente deja de ocupar todo el espacio de tu atención.


Recomendaciones para una práctica saludable


  • Busca un lugar tranquilo.

  • Mantén una postura cómoda.

  • Respira de forma pausada antes de comenzar.

  • Si notas cansancio, descansa unos minutos.

  • Disfruta del proceso sin juzgar los resultados.

  • La constancia es más importante que la dificultad de los ejercicios.


Recuerda

El bienestar cognitivo no consiste únicamente en entrenar la memoria. También implica descansar, dormir bien, mantener relaciones sociales, realizar actividad física, alimentarse de forma equilibrada y dedicar tiempo a actividades que generen satisfacción.


Cada pequeño gesto de autocuidado fortalece la salud de la mente y contribuye a un mayor bienestar integral.

Una mente activa no es aquella que nunca se detiene, sino aquella que sabe alternar el esfuerzo con el descanso, la curiosidad con la calma y el aprendizaje con el disfrute.


Jugar también es una forma de regularse. Cada vez que eliges un juego cognitivo, no solo estás estimulando tu mente; también le estás recordando a tu cerebro que, en este momento, puede volver a sentirse seguro.


Con amor, Agus.

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